C/ Duque del Sevillano Número 1

Cirugía oral y maxilofacial
Clínica Dental Aguaden en Vicálvaro Madrid


Cirugía de cordales

Las muelas del juicio o cordales aparecen entre los 15 y 30 años. En algunas personas el crecimiento de estas piezas dentales es inexistente o sólo aparecen de manera parcial, quedando cubiertos por las encías o el hueso. Son los conocidos cordales incluidos.

La recomendación de cualquier cirujano maxilofacial, independientemente de la tipología de muela del juicio o cordal, es su extirpación. La extracción de la muela del juicio temprana evita complicaciones graves como las de dañar los dientes vecinos o los nervios faciales.

Cirugía de quistes dentales

Los quistes dentales a nivel de los maxilares es una alteración relativamente frecuente, de etiología benigna, y de fácil resolución. Solo en casos muy poco frecuentes, estos quistes dentales ya sea por el tamaño o por el tipo de tejido pueden comportar secuelas más graves como pérdida de dientes, de tejido óseo o incluso invadir estructuras vecinas.

Nuestro objetivo es realizar la extracción del quiste dental, en la mayoría de los casos salvar el diente afecto, y reconstruir las regiones afectadas para que no exista ninguna secuela del quiste dental.

Cirugía guiada de implantes dentales

La principal novedad en el tratamiento con implantes dentales es la cirugía guiada por ordenador. Esta herramienta de planificación permite colocar de manera virtual los implantes en el ordenador. Para ello, pedimos al paciente que se realice un estudio radiográfico mediante un escáner oral, que nos permite obtener una imagen en tres dimensiones del maxilar del paciente. Al introducir los datos del estudio en

el ordenador, y gracias a los programas informáticos de navegación, se generan reconstrucciones de dos y tres dimensiones de la boca del paciente. En ese momento, podemos simular la operación, que nos permite colocar los implantes en la posición óptima para conseguir una estética y función perfectas.

Esto, que es ya de por sí un avance enorme, se ve complementado con la fabricación de plantillas quirúrgicas que reproducen con total exactitud la posición de los implantes que hemos simulado en el ordenador. Estas plantillas sirven de guía para perforar la encía sin tener que abrirla, al tener una serie de orificios situados en la posición exacta donde hay que colocar los implantes que sólo permiten perforar hasta la profundidad preestablecida. Esto conlleva una cirugía mínimamente invasiva, sin tener que levantar la encía ni dar puntos.

Cirugía ortognática

La Cirugia Ortognatica o cirugía de las deformidades faciales es el tratamiento de elección para conseguir la armonía del rostro, tanto a nivel estético como funcional.

Las deformidades faciales aparecen cuando en uno o varios huesos de la cara (mandíbula, maxilar, mentón, pómulos, nariz… ) aparece un crecimiento anormal, modificando y alterando la armonía facial.

La malposición de los huesos de la cara, en muchas ocasiones se acompaña de una disposición anómala de los dientes en las arcadas, esto hace que el problema estético y funcional sea aún más importante pues no solo están fuera de sitio los huesos sino tambien los dientes.

El tratamiento de estos problemas es multidisciplinar y precisa del trabajo en común del ortodoncista, el cirujano maxilofacial y el especialista en Odontología estética.

Cirugía de la ATM

Después de los problemas dentales, los trastornos de la ATM (articulación temporomandibular) son las causas más comunes de dolor facial del 70 % de la población general. Entre estos podemos mencionar: ruidos, dolores crónicos de origen desconocido, limitación en la apertura bucal, inflamación facial, espasmos musculares, dolor de oído, desviación mandibular o dificultad para hablar, entre otros. La solución es la cirugía de la ATM.

Un 33 % de la población mundial presenta síntomas como dolor y limitación funcional, ya que se trata de la articulación más usada del cuerpo y por consiguiente es una de las más afectadas a nivel común.

La ATM posee unas características anatómicas y funcionales muy especializadas, puesto que se encuentra localizada delante del oído y está conformada por un conjunto de estructuras, el hueso temporal, la base del cráneo, el menisco o disco articular y el cóndilo del hueso de la mandíbula.

La articulación temporomandibular (ATM) puede presentar distintas afecciones (inflamatorias, traumáticas, tumorales), aunque la más frecuente es la que se conoce como síndrome de disfunción de la ATM. Su tratamiento es eminentemente conservador, aunque existen casos donde este tratamiento no consigue solucionar la dolencia del paciente y se puede recurrir a otras técnicas que varían de un tratamiento mínimamente invasivo (artrocentesis o cirugía artroscópica) a una intervención más sofisticada con material autólogo o aloplástico.

 

Cirugía protésica

Se denomina cirugía preprotésica a aquella que se realiza con el fin de poder colocar posteriormente una prótesis dental. El fin de esta cirugía es aportar hueso o materiales biocompatibles que permitan conseguir una regeneración ósea donde posteriormente se puedan colocar implantes osteointegrados.

Si el déficit óseo es vertical se pueden realizar distintas técnicas para aumentar la altura (elevación de seno maxilar o distracción alveolar) o utilizar los denominados implantes cortos.

Si existiera un déficit en anchura o transversal, se puede recurrir a la utilización de los injertos óseos autólogos (obtenidos del propio paciente). Existen distintas zonas dadoras de injertos, tanto intraorales como extraorales. Los injertos intraorales suelen ser de rama mandibular o mentón y los extraorales de cresta iliaca (cadera), calota craneal o tibia.

Alrededor de cuatro meses después de esta cirugía se deben colocar los implantes.

 

Regeneración ósea

Los pacientes que han pasado muchos años edéntulos (sin dientes), suelen tener las pérdidas de hueso más significativas, y en estos casos, casi siempre es necesario uno de estos tratamientos de regeneración ósea previo a la colocación del implante.

Las personas de edad avanzada, con osteoporosis, enfermedad periodontal y/o que fuman tabaco (que afecta a la vascularización de la zona y provoca que la calidad del hueso sea menor), suelen ser los pacientes que más habitualmente necesitan de estas técnicas antes de hacerse un implante dental.

Existen diversas técnicas para lograr la correcta osteointegración de un implante, que pueden dividirse en dos grandes tipos: membranas e injertos. Los injertos son pequeños “trasplantes de hueso”, ya sean fragmentos del hueso del propio paciente (autoinjertos), de otra especie (xenoinjertos) o con materiales sintéticos, como cerámicas cristalinas. La opción preferida es la del hueso del propio paciente, pero no siempre son posibles. Cuando los tejidos de la boca hayan sanado por completo, el odontólogo retirará la/s corona/s que había colocado de forma provisional y las sustituirá por otras que sí que están pensadas para durar muchos años en la boca del paciente.

Estos injertos permiten aumentan tanto la anchura como la altura del hueso del maxilar o la mandíbula donde se va a colocar el implante.





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